La quinoa el super alimentoLa quinoa el super alimento

Ventajas del consumo de productos ecológicos

La industria alimentaria ha crecido en el último siglo de forma exponencial, los procedimientos, desde el cultivo y/o cría hasta la distribución del alimento se han ido estandarizando a lo largo y ancho del globo con la prioridad del beneficio empresarial y la máxima producción.

Esto implica la necesidad de garantías que la naturaleza no nos da. Para conseguir los objetivos: cosechas homogéneas, producto idéntico, eliminación de enemigos naturales como plagas, maximización de las cosechas, etc…, añadimos y manipulamos el producto natural, con consecuencias nada claras para nuestra salud y la del medio ambiente.

Por ello, la vuelta a sistemas de cultivo y producción ecológica adquiere cada vez más importancia.

Podemos destacar los siguientes argumentos:

Son productos que no están modificados genéticamente: de ahí que, en muchas ocasiones, su aspecto sea más irregular y, sin embargo, su sabor y aromas serán auténticos. Por tanto, mejora también la calidad del producto, y evitamos riesgos innecesarios para nuestra salud: intolerancias, alergias, etc..

No contienen productos químicos artificiales: se utilizan otros métodos para evitar plagas u enfermedades, por lo que también son mucho más saludables para el consumo humano. Evitando los graves peligros del polémico pesticida GLIFOSATO, tanto para los productores como para los consumidores.

No contienen antibióticos: aunque en el caso del mundo de los vegetales no se suelen utilizar, sí que hay productos que se venden en las superficies comerciales que los contienen, como es el caso de las carnes de animales, y sus derivados.

En caso de utilizar aditivos para una mejor conservación, estos serán siempre naturales

Son más nutritivos: al cultivarse con abonos naturales hay diferencias en las concentraciones de nutrientes; y si además se mantienen integrales, con procesos a baja temperatura, las cualidades nutritivas y terapéuticas de los vegetales son muy superiores a las de los cultivos convencionales.

Son más respetuosos con la biodiversidad: al cultivarse con abonos naturales se respeta el equilibrio de la naturaleza, la tierra, la flora y fauna; producen menos gases de efecto invernadero, no contaminan los suelos gracias a la ausencia de pesticidas y otros químicos, además de que en este tipo de cultivos se huye de las grandes extensiones centradas en un sólo producto, haciendo producciones a menor escala y de producto más variado, por lo que se aprovecha mejor la tierra. Además, la cantidad de agua que se utiliza en estos cultivos es sólo la necesaria.

Son respetuosos con los ciclos de la naturaleza y, por tanto, sólo se cosecharán en las épocas que les corresponden, logrando conservar todas las propiedades de los productos de temporada. Además se suelen utilizar técnicas de cultivo tradicionales, para lo cual se necesita hacer uso del conocimiento tradicional, manteniéndose la cultura local, y la identidad y el bien estar de los habitantes locales.

En la mayoría de las ocasiones las técnicas tradicionales fomentan el ahorro energético y de los recursos hídricos: en los cultivos de productos ecológicos predominan el uso de las energías renovables, lo que supone un ahorro energético para el propio agricultor, pero también para el Gobierno y los consumidores.